¿Niña terrorista o sólo medidas de seguridad?
Un vídeo que en las últimas semanas ha dado la vuelta al mundo nos hace nuevamente reflexionar sobre los alcances de las medidas de seguridad que a diario se aplican en todos y cada uno de los aeropuertos de Estados Unidos a partir de los trágicos incidentes del 11 de septiembre de 2001.
La "víctima" en esta ocasión fue Anna, una niña de seis años que el pasado 5 de abril fue blanco en el aeropuerto de Nueva Orleans de un cacheo que sólo se realizaría a personas sospechosas de portar armas o cualquier material que atente contra la seguridad de los ciudadanos.
Podría entender de la paranoia de la Casa Blanca ante la oleada de amenazas que, según el Departamento de Estado, reciben constantemente, pero ¿qué peligro puede representar una niña de seis años?
El vídeo ha sido grabado y colgado en Youtube por la propia familia que días más tarde, en el afamado programa de Good Morning America, de la cadena ABC, habló sobre la "impotencia" que sintieron al ver que la funcionaria de seguridad --una señora que a cualquier ser humano inocente inspiraría temor-- recorría con su manos todo el cuerpo de Anna e introducía ligeramente sus dedos en el pantalón de la 'pequeña amenaza terrorista'.
"Nos esforzamos cada día para enseñar a nuestros hijos que se protejan, que sepan decir 'no, no está bien que me toques así en esta zona'. Y sin embargo aquí les estamos diciendo que si lo hace esta gente (los agentes de seguridad), está bien", dijo Selena Drexel, madre de la niña.
No habían pasado ni dos días de aquel penoso incidente cuando el vídeo ya había desatado una gran polémica en todo el mundo. Medios de comunicación de cualquier rincón del planeta se hicieron eco de este hecho que superó 'el colmo de los colmos'.
En un intento por disipar esta controversia, la Administración de Seguridad del Transporte (TSA, por sus siglas en inglés) respondió de manera casi inmediata a través de su blog alegando que la agente "siguió adecuadamente los procedimientos de registro actuales", pero ha tenido que reconocer que se encuentra "explorando formas para ir más allá de un sistema basado en una sola talla" y planteándose crear "métodos de control menos invasivos para las poblaciones de bajo riesgo".
Este argumento, sin embargo, no ha consolado a nadie. Mucho menos a sus padres, Selena y Todd, quienes recuerdan todavía con lástima cómo Anna rompió a llorar poco después de este cacheo. "Al principio estaba simplemente confusa, no conseguía entender qué había hecho mal", indicó el padre.
Nadie se explica por qué le hicieron esto a Anna. Una niña estadounidense que no es oriunda de ninguno de los países "patrocinadores del terrorismo" como Cuba, Irán, Sudán y Siria-, además de Afganistán, Argelia, Irak, Líbano, Libia, Nigeria, Pakistán, Arabia Saudí, Somalia y Yemen. Sencillamente a Anna le tocó, como le puede tocar a cualquiera que vaya de visita a ese maravilloso país que ofrece un abanico único de posibilidades para divertirse, estudiar, aprender, relajarse... una nación fascinante, no me canso de decirlo.
En lo personal, nunca he sido víctima de esos cacheos ni de malos momentos en los controles de seguridad de los aeropuertos de Estados Unidos en los que he estado después del fatídico 11-S. Siempre he sido del criterio que cualquier método que garantice nuestra seguridad será bienvenido, siempre que no implique abusos y lo de Anna ha sido un abuso del que deberían pronunciarse organizaciones de Derechos Humanos y de derechos de la infancia.
Para finalizar sólo lanzo el siguiente planteamiento con su respectiva pregunta: Si Estados Unidos dice ser tan estricto con su sistema de seguridad en los aeropuertos, ¿cómo permitió entonces que una persona grabara abiertamente un vídeo de más de minuto y medio en una zona de seguridad donde hasta el uso de móviles está prohibido? Se ve claramente que la cámara no estaba escondida. Que cada quien saque sus conclusiones.
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